miércoles, 5 de febrero de 2014

Hay momentos.

Hay momentos .

Hay momentos  que nos  sentimos  tan ausentes
que parece  que nos tomáramos un trago de muerte
o nos  bebiéramos  una cucharada de indiferencia,
nos  sentimos  tan impertérritos ante  la vida  
 con la indiferencia que la roca  destroza la  ola
o la luna mira al ingenuo perro que le  ladra.

Hay momentos  que nos  sentimos  tan ausentes
que parece  que el  viento se nos llevara las  palabras
y la obscuridad nos  cerrara  los  ojos,
tan lívidos ante la  vida,
que ni siquiera le vemos sus  grises.

Hay momentos  que nos  sentimos  tan ausentes
que solo nos provoca hacer  silencio,
taparnos los  oídos,
borrar lo  escrito,
partir la punta  la  lápiz
cerrar los  ojos como los cierra el niño  que  se  duerme,
y  perdernos en el olvido.


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